Sonic Forces

Sonic es un icono de una generación. Para muchos, Sonic es una parte inseparable de su juventud o de su infancia, y hay un apego más que comprensible por el personaje. Desde que Sega se hiciese third party, la calidad de sus juegos ha sufrido más altibajos de los que debería, y cada nuevo juego de Sonic llega casi siempre en un mar de dudas.
Por suerte, este año hemos tenido Sonic Mania, un juego de corte clásico que ha reconciliado a los fans de su vertiente original con el erizo, y nos ha ofrecido un sensacional plataformas para todas las ídem. Ahora, llega el turno de Sonic Forces, un título que viene a combinar la jugabilidad de desarrollo 2D y 3D.
La unión hace la fuerza
Sonic Forces es un juego que, como ya vimos en Sonic Generations, combina al Sonic clásico –el rechonchito, el de Mega Drive– con el Sonic moderno –el más estilizado, el de Dreamcast–. Así, tenemos fases puramente de desarrollo lateral, con otras que combinan el desplazamiento en 3D con zonas de desplazamiento en 2D. Ahora se introduce un tercer personaje, creado por el usuario, que ofrece una jugabilidad similar al del Sonic moderno.

Las habilidades de cada personaje no han cambiado mucho. El Sonic clásico no tiene el homing attack (el ataque para lanzarnos disparados a un enemigo fijado), y tiene la posibilidad de hacer un giro en el aire y una especie de drop dash, esa aceleración en la caída introducida en Sonic Mania. El Sonic moderno, obviamente, sí que tiene el homming attack entre sus –no demasiadas– habilidades.
El personaje personalizable se mueve por escenarios de progresión tridimensional y bidimensional, pero con ciertas particularidades. Por una parte, puede saltar rebotando de pared en pared –aunque sólo en algunas–; tiene un gancho con el que agarrarnos a ciertas partes, y tiene un arma y una habilidad también personalizable; podemos desbloquear nuevos modelos, con diferentes tipos de ataques y diferentes habilidades. Por ejemplo, una pistola lanza fuegos y nos permite saltar más alto; otra convierte a los enemigos en cubos que nos dan monedas y nos permite teletransportarnos.
Este tercer personaje también le da mayor sentido de progresión al juego. Tiene su propio nivel (que se mide con unas medallas) y nos sirve para desbloquear objetos de personalización y nuevas armas. Armas hay varios tipos y diferentes niveles dentro de cada tipo; objetos de personalización hay cientos, algo de agradecer porque las opciones para crear que hay por defecto son escasas.
Más allá de Green Hill Zone
Sin ser espectacular, donde más brilla Sonic Forces es en lo visual. Recupera y reimagina algunos escenarios clásicos, así como introduce otros nuevos. Los escenarios pueden parecer algo más sencillos que los de Sonic Generations, pero suponemos que lo han hecho tras escuchar a los usuarios que criticaban la falta de claridad, y cómo los elementos del fondo del escenario dificultaban la visibilidad de Sonic.

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